La maestría

Muchos queremos ser maestros. Llegar a ese lugar donde pocos lo hacen. Subir a la cima del éxito y tener la satisfacción de haber desarrollado nuestro talento al máximo. Pero ¿qué nos detiene?

Lo único que ella quería era escribir. Pero nadie creía en ella. Era una madre soltera que recibía asistencia social para poder comer.

En el tren de Manchester a Londres se le ocurrió una historia acerca de un niño que no sabía quien era. Su libro lo llevó a doce editoriales y fue rechazado doce veces. Al final la treceava lo acepto con la advertencia, “este libro nunca ganará dinero.”

“Para que algunos te amen, otros te tienen que odiar” – JK Rowlling.

Esa madre soltera que, a una generación le prendió el fuego por la lectura. ¿Su secreto? No hacerle caso a sus detractores. Ignorar a todos los que le decían que no podía. Olvidar la voz interna que le decía que no lo merecía.

El éxito siempre se encuentra del otro lado de las voces del “no”. Siempre hay alguien que no cree en ti. Siempre hay alguien que te dice que es imposible. Siempre hay voces internas que tratan de detenerte. Siempre hay miedo.

Pero para llegar a la maestría, necesitas cruzar el umbral de las voces. Ignorarlas e ir más allá de lo que creen que eres capaz. La cima es sólo para aquellos que están dispuestos a arriesgar que algunos los van a criticar, rechazar y a veces odiar.

Tienes que estar tan enfocado en tu sueño, tu idea, tu pasión que nada ni nadie – incluyéndote a ti mismo – te detenga.

Les deseo un día ignorando las voces del “no”.

Un abrazo,

Ricardo

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