No es lo mismo saber que hacer

Un zape, un coscorrón, una bofetada, así se sintió. “Una cosa es saber y otra cosa es hacer”. Claro que así es. Lo digo hasta el cansancio. No obstante aquí estaba una amiga recordándome eso mismo. De manera muy simple le escribí una nota disculpándome porque nuevamente tendría que cancelar mi participación en su curso, “el universo nuevamente conspiraba para que no asistiera”.

El gancho al hígado no se dejó esperar. “El universo nada, eres tú el que está decidiendo. Cada uno de nosotros decidimos donde enfocar nuestro tiempo y tú estas haciendo una elección”.
Orejas rojas, doblado del dolor, cola entre las patas… no es tanto el dolor, es la realización de que algo que aconsejas a los demás, no lo estas haciendo tú. Ese momento cuando te das cuenta de tu propia incongruencia. En fin, recuperado y tomando aire me enfoco a el como si.
¿Cuántas veces nos pasa eso? Somos incongruentes entre lo que decimos y lo que hacemos. El síndrome de ver la paja en el ojo ajeno y disculpar la que está en tu propio ojo. Ser congruente entre lo que dices y lo que haces es una tarea de auto revisión de diario. Quizá eso es lo que hace a un gran líder. Tener una brújula interna que te alerta cuando no estás caminando por el sendero que pregonas.
Gracias “M” por la corrección. Todos tomamos decisiones a diario. Es nuestro deber adueñarnos de ellas y velar que sean congruentes con lo que decimos.
Un día lleno de decisiones congruentes y amig@s dispuestos a ser tu brújula cuando te desvías del camino.
Un abrazo,
Ricardo

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