Obtener lo que quieres

En la vida no obtienes todo lo que quieres, si no todo lo que eres. Así que la formula simple para obtener todos tus sueños es crecer. Invertir en ti y desarrollar tu potencial. Cuanto más aprendas, crezcas y muestres tu potencial diariamente, cuanto más llegará a tu vida todo lo que buscas.

La primordial razón por la que no somos lo que deseamos y no tenemos lo que anhelamos somos nosotros mismos. Nuestras creencias subconsciente y nuestros temores sabotean nuestros sueños y no los permiten ser. Nuestra tendencia a enfocarnos en y culpar los factores externos nos roban el poder de acción. Nuestro deseo a aliviar el aburrimiento que sentimos nos enfoca en las distracciones y diversiones y nos aleja del crecimiento.
Nadie obtiene lo que no es primero. No puedes ser, si no te enfocas en tu crecimiento y no te enfocas en tu crecimiento si no disfrutas el camino hacia el. Un amigo hace unos días me cuestionaba la rutina de las 5am. ¿El tiempo para el entretenimiento, para el esparcimiento, para la diversión? No supe contestar por varios días, pero llegue a esta conclusión: los que están enfocados en crecer encuentran su diversión, esparcimiento  y entretenimiento en esa actividad. Ese es quizá nuestro gran error colectivo. Creemos que el entretenimiento es algo diferente a lo que hacemos diario. Pensamos que la diversión esta afuera de y que debe de ser una actividad aparte. Llegamos por circunstancias de la vida a nuestro trabajo u ocupación y no nos dedicamos a lo que verdaderamente nos llena, por consiguiente requerimos un alivio, una distracción.
Si hoy dijiste, “Gracias a Dios es viernes” reflexiona, porque seguramente no estas haciendo algo que te llena y por lo cual te sientes apasionado Busca lo que te apasiona, enfócate en tu crecimiento y obtén lo que deseas en tu vida. Olvida las distracciones del mundo y si te ves recurriendo a ellas cambia tu rumbo porque seguro no estas haciendo lo que debes.
Hoy les deseo un día creciendo como persona, como empleado, como empresario para que lleguen a sus sueños.
Un abrazo,
Ricardo

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