Un hombre ordinario

“Soy un hombre ordinario con capacidades por abajo del promedio. No tengo la menor duda que cualquier hombre o mujer puede hacer lo que yo he hecho, si el o ella trabaja con devoción y persistencia” – Mahatma Gandhi
Personas ordinarias trabajando con devoción y persistencia cambian el mundo. ¡Personas ordinarias! Hay veces que pensamos que nosotros no. Pensamos que no somos súper estrellas. Pensamos que la grandeza no es nuestra. Pensamos que nosotros sólo somos ordinarios. Pero todos somos ordinarios. La diferencia es la devoción y la persistencia que tenemos.
Tu puedes mover montañas. Tu puedes lograr éxitos extraordinarios. No éxitos normales. ¡Extraordinarios! Pero tienes que tener devoción y persistencia.
La devoción viene de amar lo que haces. El éxito extraordinario no viene cuando persigues el dinero o cuando persigues la casa de lujo o el auto del año o el sin fin de distracciones que nos pone el mundo enfrente para desviarnos de nuestro propósito. El éxito extraordinario llega cuando persigues con devoción lo que amas.
La persistencia es un músculo. Es algo que desarrollas haciéndolo. Conforme mas ejercitas tu músculo de persistencia, más persistente te conviertes. El ejercicio diario de tu fuerza de voluntad en las cosas más pequeñas hace que tu músculo se desarrolle. Levantarte temprano o hacer ejercicio o terminar tus pendientes o seguir la dieta, cualquier cosa que hagas te sirve. Cada vez que tu mente vence la inercia del no, aún en las cosas mas pequeñas, tu músculo de la persistencia se ejercita y comienza a funcionar en las cosas mas grandes.
La devoción y la persistencia en las personas ordinarias logran cosas extraordinarias en este mundo. Dicho de otra manera, todos somos extraordinarios cuando encontramos la devoción y la persistencia en nosotros.
Les deseo un día haciendo lo que aman y ejercitando ese músculo de la persistencia.
un abrazo,
Ricardo

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