Un par de botas

¿Hola, me puedes indicar dónde están las botas?”.

Levantó su mirada del celular y con barrido de desprecio apunto al otro lado de la tienda. Acto seguido regresó a los mensajes de su celular. Caminamos hacia la dirección indicada. Seis pasillos después yo ya estaba listo para irme, pero “decidimos” (a cual hombre le gusta pedir ayuda) pedir ayuda de nuevo.

 ¿Hola, me puedes indicar dónde están las botas?
¡Claro! Están a dos pasillos. ¿Qué tipo de botas busca? Me encararía ayudarle.

¡Eh! Cambié de dimensión. ¡No! Aún estaba en la misma tienda. Sólo que esta última persona, aunque muy similar a la anterior, tenía una actitud diferente.
Actitud diferente. La clave del éxito. No es ambiente; ambos trabajan en el mismo ambiente. No es pago; ambos hacen mas o menos el mismo trabajo. ¡Es actitud!
Del primero no hubiera comprado unos chicles. Del segundo compré 3 pares de zapatos.
Puedes quejarte todo lo que quieras de tus resultados, pero estos tienen que ver con tu actitud. Hacer un trabajo excepcional en donde estés debe ser parte de tu meta. No importa tu título. No importa lo que te paguen. No importa las condiciones. Importa tu actitud y el compromiso que tú tengas hacia ti mismo.
Ser excelente es un habito. Tu habito y lo que tu eres no debe de depender de los demás ni las circunstancias. Lo que tú eres depende de ti y tu actitud.
¿Quieres éxitos extraordinarios? Cambia de actitud.
Les deseo un día lleno de actitud.
Un abrazo,
Ricardo

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