Víctima

Todos los días somos víctimas y nuestro victimario somos nosotros mismos. Somos buenos para decirnos mentiras. Mentiras piadosas para evitar el dolor, el sufrimiento y la realidad. Somos víctimas de nuestro auto-engaño.

Nada en muestra vida personal, profesional, financiera o en nuestra salud cambiará hasta que nosotros decidamos cambiar. El inicio de esos cambios es la realización que somos nosotros los que estamos en control. En ese momento cuando dejamos de culpar a los otros por nuestra situación y decidimos tomar el poder en nuestras manos para dramáticamente alterar nuestra condición, en ese momento inician los cambios.
La responsabilidad absoluta es tuya. Nadie más es responsable. Si no estas donde quieres estar, es por tus decisiones. Si hoy no has logrado lo que quieres, es por tus acciones o falta de ellas. Si hoy no vives la vida que has soñado, es porque tú no has perseguido tu sueño. Nadie más es responsable. No es tu jefe. No es tu pareja. No son tus hijos o tu familia. No es la economía. No es el gobierno. No es el mundo. Eres tú.
El día que llegas a esa conclusión, dejas de ser víctima. El día que te adueñas de tus pensamientos, tu comportamiento, tu desempeño, ese día cambias tu vida. No es de un día para otro, pero ese día inicia el cambio.
Es un camino difícil de dejar de transitar. Diario paso y me tropiezo con esa piedra. Diaro, caido en el polvo del fracaso, me levanto pensando que la culpa es de alguien más y veo la piedra y le digo, “vieja amiga, no eres tu, soy yo el encaprichado en seguir tropezando”. Somos los absolutos responsables de nuestros resultados.
Hoy les deseo un día sin víctima. Un día donde sean dueños de todo lo que pasa en su vida.
Un abrazo,
Ricado

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